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lunes, 1 de agosto de 2016

Taller de ajedrez para adultos

Aprendizaje y práctica, nivel principiante o avanzado.



• Lunes de 18 a 19.30 hs, nivel principiante.

• Miércoles de 18 a 19.30 hs, nivel principiante.

• Miércoles de 19.30 a 21 hs, con el Maestro Miguel Ruperez. Nivel avanzado.

Consultas por aranceles a: info@caballitodepalermo.com.ar 
                                                                                  o al 4899-1594

sábado, 5 de mayo de 2012

Artículo de Arturo Pérez Reverte


Patente de corso
Sobre niños, vida y ajedrez
Por Arturo Perez Reverte  | Para LA NACION
Hace poco pasé unos días como espectador de infantería en el legendario Magistral de León, un apasionante torneo de ajedrez que lleva veinticuatro años enrocado en la tierra natal de mi viejo amigo, el capitán Alatriste. Esta vez el duelo era de campanillas: el campeón del mundo, Vishy Anand, contra uno de mis jugadores favoritos, el letón nacionalizado español Alexei Shirov que ha estado dos veces a punto de alzarse con el título mundial. Y disfruté mucho, como digo. Una cena con Shirov me dejó en la cabeza, aparte de mucha simpatía por ese oso grandote y rubio de mirada tierna, algunas ideas útiles para cosas que ando escribiendo estos días. Pero lo que tal vez me interesó más fue el torneo de jóvenes talentos, donde una veintena de niños de entre doce y dieciséis años -el más torpe, capaz de darme mate en diez jugadas, sin despeinarse- compitieron entre sí con objeto de jugar la última partida, los finalistas, en la misma mesa y con las mismas piezas que utilizaban Anand y Shirov.
Lo de los críos y el ajedrez es, por cierto, una asignatura pendiente en España. Demasiado pendiente, creo. Un deporte que también es cultura; un juego antiguo como ése, fascinante, fácil de comprender ya por un niño de cuatro años, sólo es obligatorio en cincuenta colegios españoles y figura como actividad extraescolar en menos de un millar. Culpables de esto son los propios ajedrecistas, a menudo enfrascados en sus propias partidas e incapaces de organizarse para reclamar mayor presencia del tablero en los lugares adecuados; pero también son responsables los padres que, por indiferencia o ignorancia, privan a sus hijos del aprendizaje básico, al menos en su fase elemental, de una disciplina que consideran menos útil que el fútbol o las manualidades artísticas. Y sin embargo, pocos juegos son tan atractivos para un niño como ese lidiar precoz dotado de reglas de cortesía y comportamiento; ese juego divertido, agresivo y elegante al mismo tiempo, que enseña a pensar con razón y lógica a cualquiera que lo practique.
En lo que se refiere a nuestra clase política, imaginen. Su sensibilidad para este asunto equivale a la de un trozo de carne de cerdo poco hecha. El ministerio de Educación y los responsables del deporte español consideran el ajedrez -cuando se los obliga a pensar en él y no tienen más remedio- como la más fea del baile: algo desconocido e incómodo, difícil de encajar en planes educativos diseñados por psicopedagogilipollas seguros de que la igualdad y la excelencia se logran mejor si los niños juegan con muñecas y las niñas al fútbol, que si se enfrentan, miden y conocen, al otro y a ellos mismos, sobre un tablero de ajedrez. Un ejemplo: aunque hace ya seis años el Senado aprobó por insólita unanimidad -tendrían prisa por irse de vacaciones o cobrar dietas- instar al Gobierno a que facilitase la introducción del ajedrez en los colegios españoles, tanto el central como los autonómicos de entonces y de ahora se pasaron, y siguen haciéndolo, tan provechosa recomendación por el forro de sus respectivas legislaturas.
En fin. Qué quieren que les diga. Quienes de ustedes me leen desde La tabla de Flandes conocen la importancia que el ajedrez tiene en varias de mis novelas, como en mi concepción del mundo y de las cosas. Soy un mal jugador, pero crecí entre libros, marinos y ajedrecistas, y mis primeros recuerdos están unidos a la imagen de mi padre y sus amigos inclinados sobre un tablero, entre humo de cigarros y pipas. Me acerqué a ese juego desde muy niño, incluso antes de comprenderlo, intuyendo en él claves útiles sobre los misterios insondables o estremecedores de la vida. Después, los cuadros blancos y negros, las piezas en sus escaques, me ayudaron a entender mejor el mundo por donde eché a andar temprano, mochila al hombro. Gracias al ajedrez, o a los perfectos símbolos que lo inspiran -repito que soy jugador mediocre, a menudo torpe-, encajé de modo razonable el miedo al aguzado alfil, el horror de la torre devastadora, la soledad del peón aislado en su casilla, los cuadros blancos, negros, fundidos en grises, de la turbia condición humana. Y mientras estuve -todos estamos alguna vez, tarde o temprano- en el vientre del caballo de madera esperando mi turno para degollar troyanos dormidos, y luego, cuando al regreso con sangre en las uñas la vida me despobló el cielo de dioses, el ajedrez me dio respuestas, consuelo, sosiego y media docena de certezas útiles con las que ahora envejezco, leo, navego y escribo novelas. Otros van a la iglesia y yo voy al ajedrez. De puntillas, con humildad y respeto, a ver oficiar los misterios de la vida. Como quien asiste a misa.
* El autor es español, periodista, escritor y miembro de la Real Academia Española.
 (Sugerimos su novela "La Tabla de Flandes", sin desperdicio!...)

martes, 10 de enero de 2012

FRASES FAMOSAS QUE HACEN PENSAR…para reflexionar y compartir en familia.

  • Quien no asume un riesgo nunca ganará una partida. (G.M P. Keres)

  • Jugar una partida de ajedrez es pensar, elaborar planes y también tener una pizca de fantasía. (GM D. Bronstein)
 
  • En el Ajedrez, como en la vida, el adversario más peligroso es uno mismo (GM V. Smislov)

  • El mejor entrenador del ajedrecista es uno mismo (GM T. Petrosian)

  • En el Ajedrez, como en la vida, la mejor jugada es siempre la que se realiza. (Dr. S.Tarrasch)

  • Yo siempre he sentido un poco de lástima hacia aquellas personas que no han conocido el Ajedrez; Justamente lo mismo que siento por quien no ha sido embriagado por el amor. El Ajedrez, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre. (Dr. Siegbert Tarrasch)

  • El Ajedrez es necesario en toda buena familia. (Alexander Pushkin, escritor ruso)

  • El Ajedrez es semejante a la vida. (Miguel de Cervantes, escritor español)

  • El Ajedrez es un juego honrado. (Williams Shakespeare, poeta y dramaturgo inglés)

                                                                                 

martes, 20 de diciembre de 2011

El baño de ajedrez!

Para los apasionados, ya sabemos cual es el diseño de nuestro proximo baño!!




martes, 12 de julio de 2011

La risa y los niños


La risa es una señal de buena salud psíquica y física. A medida que crecen, el sentido del humor reflejará también una madurez mental y reforzará los lazos sociales. La risa hay que practicarla, fomentarla y disfrutarla.
Todos comenzamos a reírnos desde edades muy tempranas. Primero se esbozan sonrisas de forma refleja. Luego, en respuesta a las personas que se acercan sonrientes haciendo cucamonas y emitiendo simpáticas sonrisas. Más tarde, se aprende que, cuando se sonríe, se es más querido por los familiares y personas circundantes. Y así se continúa riendo con compañeros y amigos, hasta llegar a la edad adulta... y mucho más. Vamos comprobando a lo largo de la vida que ese gesto de la boca, acompañado de un guiño de ojos y un brillo especial en las caras, va abriendo las puertas de la amistad y nos dice que estamos vivos. Las personas que se ríen juntas están más cercanas.
Beneficios de la risa
Existe abundante bibliografía sobre el impacto que tiene la risa en la salud física, mental y emocional, ya que estimula el sistema inmunológico, respiratorio, muscular, digestivo, cardiovascular, neurovegetativo, hormonal... Pero además nos llena de optimismo y ganas de vivir. Nos permite expresar las emociones y la felicidad, disminuye las tensiones y fomenta las relaciones interpersonales en un ambiente positivo y cordial.
¡Riámonos juntos!
La risa tiene un componente genético, pero la influencia del ambiente es decisiva. Los padres son las figuras más importantes en la vida de los niños, por lo menos al principio. Al verlos reír, se hacen susceptibles al humor, y reírse juntos deja huellas indelebles en la relación padres-hijos. Cuando el niño se ríe, quiere decir que tiene confianza. Cuando se ríe a carcajadas, pierde sus reparos y se abandona. Hay muchas buenas razones para que los padres liberen el payaso que hay en su interior. Pero cada niño tiene su propio sentido del humor, en función de su edad, de su medio ambiente, de su historia. Y cada uno le dará las claves de su humor a sus padres... si son escuchados.
No siempre es fácil
Reír significa liberar, compartir, y esto no siempre es fácil. Desgraciadamente se está más acostumbrado a reprimir que a distender, se ejercita más el control que la espontaneidad. A los padres les resulta bastante fácil hacer reír a su bebé, pero a medida que crece, bajo el peso de la responsabilidad de la educación, pueden correr el riesgo de irse alejando del buen humor y centrarse en superar las dificultades y en corregir los errores. El humor es tan necesario en la vida familiar como los límites o los valores. Es la forma de humanizar las asperezas y los conflictos, es la forma de reconducir ciertas situaciones sin sobredimensionarlas.
¿Qué los hace reír?
De la primera sonrisa al humor más refinado, existe una evolución muy gradual. Desde la primera imitación, el niño llegará al humor adulto a medida que vaya superando etapas. No podrá reírse de sí mismo si no se ha reído antes del otro. Ni podrá entender la ironía si no tiene un buen dominio del lenguaje. Pero, en general, a niños y adultos los hacen reír las mismas cosas, aunque con diferentes grados de elaboración: el absurdo, lo inesperado, el contraste, la exageración y... el alivio.
El aprendizaje
El bebé, en un principio, sonríe y se ríe por imitación. A medida que crece comienza a encontrar divertidos los juegos de cosquillas, de esconder y mostrar (como el Cucú Tras), las muecas faciales, la repetición de escenas agradables... Más adelante, cuando aparecen las vocales en su lenguaje, le encanta que se le digan palabras prolongando mucho las sílabas.

Hasta los 3 ó 4 años, el humor del niño es ante todo visual y de contacto, ya que todavía no domina la lengua. Son las escenas lo que le provoca diversión. Los movimientos del cuerpo: contorsiones, movimientos rítmicos y movimientos exagerados son elementos que sorprenden y hacen reír al joven público.

A los tres años todavía hay muy poca distancia entre él y el otro. Por consiguiente, la mayoría de las veces, tiene
miedo de los payasos. Cuando comience a poner una distancia entre él y la realidad, podrá reírse del otro. Y entonces el niño se identificará con el payaso, pero sin ser él. Cuando el payaso se cae, se golpea, falla en sus intentos, se salta las normas..., el niño comparte sus emociones y sentimientos, pero no experimenta las consecuencias. Entonces se ríe con alivio. Gracias al espectáculo cómico, el niño se ríe de su propio sentimiento de inferioridad o de impotencia, o todavía de sus miedos.

Todo consiste en el dominio de la situación. Por ello, cuando a esta edad se alude a las palabras “pipí” y “caca” se ríen a carcajadas todos aquellos que ya dejaron atrás los pañales.
Juegos de palabras
A partir de la adquisición sólida de la lengua, el humor se hace cada vez más verbal y más activo. Ahora es el niño el que quiere provocar la risa. Comienza a jugar con las palabras, las retuerce, las cambia, las canta... Las palabras difíciles de pronunciar le provocan mucha risa; otras, como “cosquillas”: solo su recuerdo le hace reír. Enseguida los niños se ríen entre ellos y de las mismas cosas, lo que viene a significar que pertenecen al mismo grupo social. En esta edad, el niño disfruta con bromas sencillas y agradables. Hace chistes tontos, muecas, imita algo que le pareció chistoso, se ríe con energía y trata de entender los chistes que hacen en la TV y ante los cuales sus padres se ríen. Repite sin parar algo que una vez hizo sin querer y que a los adultos les pareció muy gracioso aunque no entienda por qué. Con estas actitudes, muestra un deseo de acercamiento al otro, por eso se le ha dado el nombre de humor prosocial.
Palabras malsonantes
También disfruta diciendo “tacos”, hablando sobre genitales y excrementos. Es una forma saludable de saltarse los límites, la represión y no es patológico. Le hace sentirse libre y dueño de la situación y, por supuesto, consigue llamar la atención del adulto. Se puede ignorar o corregir: dependerá de la situación, de la gravedad y del criterio de los padres. En general, no hace falta hacer un drama pero, si se excede en el mal gusto, hay que hacerle saber con firmeza que no es admisible.

Cuando comienzan las bromas y las risas, se rompen muchas barreras. Pero el secreto está en no traspasar el límite del mal gusto. Se trata de “reírse con” y no “reírse de”. Se trata de encontrar entre todos el aspecto “gracioso” del
chiste o de la situación, no de que uno se convierta en objeto de la broma. Hay que evitar el humor que daña a los demás. Hay que hacerle ver que a él tampoco le gustaría ser el blanco de risas y burlas. Esto le ayudará a aprender cómo ser divertido y simpático sin perder la empatía (capacidad que nos permite ponernos en el lugar del otro).
Entre broma y broma...
Muchas veces se usan bromas, ironías o chistes para expresar el estado de la mente y del corazón o se emplean para enmascarar los sentimientos. El humor ayuda cuando existen dificultades para expresarse. Por eso, el dicho popular “entre broma y broma, la verdad se asoma” es muy cierto. Cuando las bromas son a menudo de mal gusto o su humor es excesivamente reiterativo, hay que poner la antena y descubrir los sentimientos que oculta.
El “Doctor Sonrisa”
Desde Ana Freud (1926), una de las primeras personas que utilizó la risa como terapia, hasta nuestros días, se han creado por todo el mundo fundaciones para aliviar el sufrimiento de los niños hospitalizados mediante la risa y la diversión. Son payasos y actores profesionales, integrados en la rutina hospitalaria. Están formados en aspectos artísticos y sanitarios y, a través de la risa, alivian la tensión emocional de pacientes y familiares, a la vez que estimulan la recuperación de su salud. Son personas que con sus juegos y alegrías ayudan al niño a recuperar su propia alegría y la confianza en la vida.

En España, la Fundación Theodora trabaja desde el año 2000 en Madrid (La Paz, Clínico San Carlos, Niño Jesús, San Rafael y Gregorio Marañón), Toledo (Virgen de la Salud) y Málaga (Materno-Infantil).

Virginia González
Psicóloga y profesora de
Educación Infantil

martes, 21 de junio de 2011

Ajedrez y autismo


Extracto del libro 'Developing Chess Talent' ("Desarrollo del talento ajedrecístico") por Karel y MI Merijn van Delft
El ajedrez es un deporte muy apto para muchos niños y adultos con autismo, un trastorno del desarrollo del cerebro. El tema todavía carece de suficientes investigaciones científicas, también en el ámbito internacional, pero la experiencia muestra que el ajedrez sirve para estimular el desarrollo social, emocional y cognitivo.
Un ‘súper campeonato’ para Jaap de Vries
"¡Mate!", anuncia Jaap de Vries (9 años) con firmeza. Tras un ataque al rey enemigo, Jaap logra sumar su tercer punto en el campeonato nacional de alumnos de ajedrez en Gouda (Holanda). "Mi Elo se está disparado por las nubes!", grita.

Jaap de Vries
A Jaap no le gustan mucho las conversaciones con personas completamente desconocidas. Pero eso cambia si se le permite jugar una partida de ajedrez con él. Entonces comienza a hablar sin cesar entre las jugadas. "Al jugar al ajedrez, voy aprendiendo más y más. Es un deporte francamente divertido". Jaap quiere aprender a jugar al ajedrez muy bien. "Esto es un súper campeonato", dice.
Jaap sufre de Síndrome de Asperger. Debido a esto, tiene pocos contactos sociales. Entre las rondas del torneo, suele jugar con sus videojuegos de Nintendo. La verdad es que es precisamente eso lo que le permiten ponerse en contacto con otros niños, que se acercan a él, para ver a qué está jugando. "Si uno comparte sus intereses, sí está abierto para entrar en contacto", observa su madre Annemieke. "Estos juegos tienen pinta de ser muy de individualista, pero para Jaap son una oportunidad para estar en contacto con otros niños".
"Jaap nota los sonidos mucho más fuerte que otros niños", explica su madre. "Su cerebro no es capaz de filtrar los sonidos de fondo". Por eso suele llevar tapones en los oídos cuando juega al ajedrez con otros niños. Mantiene su inquietud cinética bajo control con la ayuda de una serpiente de juguete con la que puede jugar.
Jaap juega al ajedrez todas las semanas en la sección juvenil de De Wijker Toren. El entrenador Jan Sinnige da clases a un grupo de principiantes. ‘Jaap tiene un buen contacto con los demás niños del grupo, pero no con los niños de las otras secciones de edad", comenta.
‘En el club de ajedrez, poco a poco puede establecer contactos", me cuenta la madre de Jaap. ‘No tiene amigos entre los vecinos. Se siente en casa en el club de ajedrez".
Maarten Beekhuis: contactos a través del ajedrez
Durante la próxima temporada, Maarten Beekhuis (de 26 años) debutará en el segundo equipo del Homburg Apeldoorn. Tiene un Elo de 2126 puntos. ‘Llevo jugando ajedrez desde hace casi veinte años ahora. Durante una partida me pongo fanático, pero no suelo estudiar mucho. Creo que el ajedrez me gusta, porque soy buen jugador".

Maarten Beekhuis
Maarten sufre la forma clásica del autismo. Después de una estancia de varios años de duración en la Casa Leo Kanner (un centro para personas jóvenes con autismo) en la ciudad holandesa de Doorwerth, ahora está viviendo en un grupo especial de un hogar en Twello. Allí trabaja a media jornada en la biblioteca pública. ‘El resto del día voy haciendo cosas de la vida cotidiana, como ir de compras y cocinar. Trabajo con el ordenador, leo y juego al scrabble", comenta. 
En el ajedrez, Maarten ha obtenido ciertos éxitos. Se coronó campeón de Holanda con el equipo del grupo E del club De Schaakmaat y triunfó con el equipo del Instituto de Apeldoorn. En el campeonato de Holanda juvenil (sub-12) ocupó el cuarto lugar.
‘Probablemente soy una persona más introvertida que la mayoría de la gente, pero me gusta tener contactos sociales. Mi autismo me lo pone difícil". Los autistas se toman el idioma en el sentido literal. ‘A veces la gente quiere decir otra cosa con lo que dice y muchas veces eso se me escapa. Eso me hace sentir inseguro".
El autismo se puede presentar en diversas formas. ‘En todo caso, el autismo se hereda y hay ciertos síntomas típicos: en mi caso, necesito estructuras y claridad. Mi perfeccionismo me hace difícil separar los asuntos importantes de los menos importantes. Y me asustan las cosas nuevas".
Durante una partida de ajedrez, Maarten se siente en su elemento: ‘Me puedo concentrar muy bien. En el instituto de salud GGNet suelo jugar al fútbol sala. Es divertido, pero también es duro. Pienso un poco lento y a veces no puedo capturar la situación al instante: ¿debo pasar el balón o debería actuar yo mismo?"
Tom Meurs disfruta con la estrategia
Tom Meurs (17 años) tiene Asperger. Este alumno lleva jugando al ajedrez desde que tenía once años. "Necesitaban un jugador para el equipo escolar. Así que rápidamente aprendí las reglas y me gustó". Pronto se apuntó al club de ajedrez en Ermelo, y participó en el campamento de ajedrez de De Schaakmaat en el Campeonato Abierto Juvenil de Holanda. Tom se entrenó con la Fundación para la promoción de ajedrez en Apeldoorn, Stichting Bevorderen Schaken Apeldoorn, y ahora juega en el segundo equipo del club Homburg Apeldoorn. Tiene un Elo de 2175. "Quiero superar la barrera de los 2300 puntos dentro de un año. Mi entrenador es el MI Yochanan Afek, que me da clases dos horas a la semana y también me entreno vía correo electrónico con el MI Tibor Karolyi, con quien estuve en Hungría durante una semana".

Tom Meurs (izda.) entrenándose con MI Merijn van Delft
Tom a veces no comprende lo que la gente quiere decir. "A veces le doy demasiada importancia". Una ventaja de su síndrome Asperger es que no le cuesta concentrarse. "Especialmente durante el entrenamiento. A la vez puede ser una desventaja en los torneos porque a veces me preocupo demasiado y eso es malo para mi rendimiento".
En los últimos meses ha empezado con el boxeo. "Es un deporte estratégico. Sufriendo y dando golpes. Es bueno para ganar autoconfianza porque también te tienes que preocupar de atacar. Es muy parecido al ajedrez".
"Lo más bonito del ajedrez", así opina Tom, "es que es un juego muy estratégico. Te ofrece el aplicar todos tus conocimientos y tu creatividad. Realmente tienes que trabajar duro, analizar, hacer planes, calcular más profundamente que tu oponente".
Tom tiene un consejo para los entrenadores de ajedrez. "En De Schaakmaat intentaron frenarme un poco cuando había logrado el cuarto nivel en tan solo una semana. Otros niños logran terminan dos páginas a la semana, pero un niño con Asperger que es entusiasta puede lograr mucho más. Deberían permitir a estos niños seguir adelante a su ritmo". Sus capacidades sociales han mejorado muchísimo en comparación con hace diez años. "Si esto es por el ajedrez, no lo sé. He aprendido mucho gracias al apoyo de mis padres".
¿Qué es autismo?
El autismo es un trastorno neurológico congénito. Los síntomas son: falta de habilidades sociales, la necesidad de una estructura fija, problemas con las emociones, la empatía, la auto-imagen, el lenguaje, poder de la imaginación y la locomoción. Los autistas tienen problemas para internalizar los estímulos sensoriales como conjunto. Los autistas a menudo tienen un campo limitado de interés, en el cual se pueden especializar profundamente. Para poder hacer frente a las complejidades del mundo exterior, los autistas buscan refugio en los hábitos y fórmulas fijas. Hablamos de los diferentes tipos de los Trastornos del Autismo. Existen la siguientes clasificaciones: autismo clásico, MCDD (Trastorno Complejo Múltiple de Desarrollo), el trastorno de Asperger y el PDD-NOS (trastorno generalizado del desarrollo no especificado).
Aproximadamente una de cada 200 personas padece un trastorno autista. Hay seis veces más niños que niñas que sufren del mismo. Cuanto mejor se adapta su entorno a sus necesidades, tanto más capaces serán los autistas de desarrollar sus cualidades.
El ajedrez es adecuado para los autistas
"El ajedrez definitivamente es apto como deporte para los autistas. Las reglas del juego están claras y no hay contacto físico, es bonito y tranquilo", dice Heleen Kers de Apeldoorn. A través de Heleen, una docena de niños de De Ambelt, un colegio de educación especial, se han apuntado a la escuela de ajedrez De Schakel. "Les puedes enseñar las cosas de manera normal, pero hace falta darles atención individual. Y el profesor debe utilizar un lenguaje muy claro".
En Putten, la ‘Fundación de Talentos Innovadores‘, organiza clases de ajedrez para gente joven con ASD (desorden del espectro autista). Esto se realiza en colaboración con el club de ajedrez PSV DoDo. La iniciadora Jacqueline van den Brink: "Muchas veces son capaces de pensar de manera muy lógica y eso encaja con el ajedrez. El juego es muy estructurado y analizable. Los autistas muchas veces son perfeccionistas. Cuando juegan al ajedrez, saben lo que están haciendo". La experiencia de Poulien Knipscheer, entrenadora de ajedrez y pedagoga de Rotterdam es que es necesario expresarse de manera muy clara y dar muchas información. "Al enseñar a jugar al ajedrez a niños autistas, es mejor explicarles todo a la vez en lugar de ir introduciendo las reglas y sus excepciones poco a poco".
El ajedrez es una herramienta fantástica para crear contacto mutuo, así la conclusión del coordinador de actividades recreativas, Wicher Struik, de la Casa Leo Kanner. "Al apuntarse a este pequeño club, tienen un sitio donde se sienten a gusto y esto refuerza su identidad". Peter Hamers da clases de ajedrez en la Casa Leo Kanner como voluntario. "Para dar clases de ajedrez a autistas, el grupo de personas debería ser pequeño. Tienes que explicar con palabras claras, qué es lo que vas a hacer durante la clase y no te puedes desviar de ello. Sus logros con el ajedrez aumentan autoestima. Les hace sentirse más apreciados".
Willem van der Hulst da clases de ajedrez a un grupo de cuatro chicos que tienen entre siete y doce años. "Lo más importante es tener paciencia. De vez en cuando están muy acelerados e impulsivos. Hay que explicarles claramente qué es lo que se espera de ellos. Además hay que motivarles porque muchas veces les cuesta tomar la iniciativa por su cuenta. Se puede ver lo bien que se lo pasan. Tengo la impresión que el ajedrez es muy bueno para su desarrollo, intelectualmente, socialmente y emocionalmente. También les da confianza en si mismos porque aprenden cómo es hacer bien una cosa". El Centro InsideAut en Alkmaar tiene un club de ajedrez. A muchas personas que padecen de autismo les gusta jugar al ajedrez y lo hacen bien, dice la empleada Carola Zwartjes. "Aquí todo es seguro y tiene su estructura clara. En un club ‘normal’ las personas con autismo muchas veces se pierden el contacto social con los demás miembros del club".
El MI australiano Alex Wohl ha entrenado al talento Trevor Tao durante los años noventa. "Tienes que explicar todo de la manera más simple posible", comenta. "No debes esperar que ciertos conocimientos estén presentes o que algo será sobreentendido. Tienes que asegurarte siempre si captan o no lo que estás diciendo. Con muchos autistas es posible comunicarse muy bien, pero de una manera diferente".

El entrenador y GM Artur Jussupow trabajando con los jóvenes
"Developing Chess Talent - How to create a chess culture by coaching, training, organization and communication"
Por Karel van Delft and IM Merijn van Delft.
Traducción al inglés: Peter Boel.
Introducción: GM Artur Yusupov.
Se trata de una traducción del libro holandés ‘Schaaktalent ontwikkelen’. Será publicado en abril de 2010 por KVDC (Apeldoorn, Holanda)
Contacto: karel -at- kvdc.nl.
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Traducción de este reportaje al castellano: Nadja Woisin, ChessBase